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Cuando circulamos por una vía en nuestro vehículo, estamos expuestos a multitud de contratiempos que pueden interrumpir de forma, más o menos, abrupta nuestra conducción. La semana pasada os explicamos cómo actuar en caso de sufrir o ser testigo de un accidente, pero hay más. Es lo que hemos llamado: “Peligros en la carretera” y conocer cómo gestionarlos puede ser crucial para cuando nos sucedan.

Iniciamos hoy una serie de tres artículos en los que abordaremos estos peligros para que sepáis qué hacer si los sufrís en algún momento.
Uno de los principales “peligros” al conducir, sobre todo si circulamos por una autopista, autovía o carretera convencional, es que suframos una avería o que se nos pinche una rueda. Desde hace unos días la Dirección General de Tráfico anuncia en muchos de sus paneles informativos, que tenemos que revisar la presión de las ruedas al menos una vez al mes, y es curioso, porque desde que está la campaña, en la M-607 (carretera de Colmenar), que une Madrid con nuestro municipio, se ven más trozos de neumáticos reventados que nunca (al menos, nos fijamos más en ellos que antes).

comocambiarunaruedaEl pasado 14 de julio, os presentamos nuestro vídeo en YouTube sobre cómo cambiar una rueda en caso de pinchazo, podéis volverlo a ver, todas las veces que queráis, en el siguiente enlace (os será de gran utilidad): https://www.youtube.com/watch?v=I35oIATT7JQ&feature=youtu.be

Y recordad, en caso de avería, intentar parar en un lugar que no sea “el peor sitio posible”, poner las luces cortas (aunque sea de día) y las luces de emergencia, poneros el chaleco antes de bajar del coche y colocar los triángulos a unos 50 metros del coche (tienen que ser visibles a 100 metros) por delante y por detrás (si la vía es de doble sentido). A continuación, llamar a emergencias o a vuestra compañía aseguradora. Es preferible, permanecer en el interior del coche, con las ventanillas bajadas si hace calor.

Estamos en verano, la época del año en la que se hacen más viajes por carretera. Las vacaciones y el buen tiempo animan a coger nuestro vehículo y salir de casa. Pero a pesar del sol y el calor, no estamos exentos de sufrir una tormenta de verano. ¿Recordáis la primera semana de julio, cuántos días de tormenta hubo?… Por entonces, os dimos a través de nuestro perfil en Twitter (@APitLane) algunos consejos sobre cómo actuar en casos que os sorprendiera la mala climatología, que os recordamos a continuación:

En una tormenta repentina, las condiciones de la vía van a cambiar mucho y de forma muy rápida, sobre todo si circulamos en dirección a la tormenta, por lo que debemos estar listos y saber tomar ciertas precauciones.

El momento más peligroso se produce con la caída de las primeras gotas de lluvia sobre el asfalto y sobre nuestro vehículo. El agua y el polvo en la carretera hacen una mezcla que disminuye la adherencia de nuestros neumáticos. Pasarán varios minutos hasta que la carretera se limpie y dispongamos de la adherencia normal en mojado. Además, cuando la tormenta es muy fuerte, es frecuente que se formen, muy rápidamente, balsas de agua muy rápidamente y podamos experimentar el embarazoso “aquaplaning”. Durante este intervalo de tiempo, tendremos que reducir nuestra velocidad y evitar acelerar o frenar bruscamente (como si condujésemos en nieve o hielo).

El agua sobre nuestro vehículo, puede ser muy peligrosa si nuestros limpiaparabrisas no funcionan correctamente o si no dan abasto a quitar el agua del parabrisas. Se nos puede formar una capa de barro que disminuya nuestra visión. Por ello es recomendable limpiarlos de vez en cuando, o al menos, separarlos y soplar el polvo que se deposita entre ellos y el cristal.

tormentaveranoSi el agua no nos deja ver nada, lo mejor que podemos hacer es retirarnos de la circulación, apartándonos a un lado y encendiendo las luces cortas y de emergencia, para que el resto de usuarios nos vean. Jamás conducir a ciegas, ni por el agua ni por el sol. Otra circunstancia que puede interferir peligrosamente en nuestra conducción y de la que os hablaremos al final de este post.

Debemos evitar las carreteras cercanas a cursos de agua en los que el nivel puede subir rápidamente (arroyos, ríos…), con ellos evitaremos riesgos innecesarios derivados de una inundación.

En caso de tormenta eléctrica lo más seguro es permanecer dentro del coche y seguir conduciendo con normalidad. Los coches son jaulas de Faraday, como los aviones o los trenes, y en caso de caer un rayo sobre nuestro vehículo, la electricidad fluiría por la estructura del coche, descargándose al suelo.

El único problema que nos podría afectar sería que fuésemos circulando de noche y el rayo cayese cerca, dejándonos ciegos por un momento.

Si nos encontramos ante una granizada, lo mejor es intentar cubrirnos en una gasolinera o aparcamiento, o incluso debajo de un árbol si la tormenta no es eléctrica.  Los granizos de cierto calibre pueden causar daños a las lunas o a la chapa de nuestro coche.

Pueden ser tan peligrosos como que al circular un camión te lance una piedra que pueda partirte el cristal. Si te sucede eso, dependiendo del daño en el parabrisas, puedes acudir inmediatamente al taller o parar, como en caso de avería, y llamar a la grúa o a una empresa de reparación de lunas, para que vaya a socorrerte. Es muy peligroso conducir con el cristal partido.

peligronocheLo más recomendable en caso de prever tormentas, es no conducir de noche, pues todas las condiciones que afectan negativamente a la visibilidad se verán aumentadas. Y es que por la noche, sobre todo, llegados a una edad, no se suele ver bien y esto es un auténtico peligro. En ciudad no es raro encontrarte con alguien a quien se le ha olvidado encender las luces; al haber iluminación no es tan grave como si sucede en una carretera convencional oscura. Tenéis que tener cuidado con las largas porque podéis deslumbrar al que conductor de delante (la sanción es de hasta 300 euros).
¿Y los antiniebla…? Sólo para cuando haya niebla o circulemos por una carretera “de montaña”, porque también nos pueden multar.

Y para concluir, el sol, y los deslumbramientos del amanecer y del atardecer, enfrente de tus ojos. Ni gafas ni parasoles ayudan mucho que digamos. Así que en caso de sufrir un deslumbramiento tenemos que extremar la precaución, tomando al delante como referencia y andar atento al freno. Es importante encender las luces de cruce, sobre todo para que el de atrás nos pueda ver mejor. En carretera convencional, es aún más peligroso porque podemos encontrarnos con ciclistas circulando en bici y con peatones, y no verles.

Eso es todo por hoy. Esperamos que os haya gustado y sobre todo, que os sea de utilidad.

Hasta la semana que viene… ¡Feliz verano y buen viaje!

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