El pasado sábado recibimos en nuestro municipio y en buena parte de la Sierra de Madrid un aviso naranja por lluvias y tormentas. La previsión de AEMET contemplaba precipitaciones que podían alcanzar los 30 litros por metro cuadrado en una hora, una cantidad de agua que puede generar situaciones complicadas en carretera en muy poco tiempo.
Además, muchos conductores de la zona recibieron avisos meteorológicos y recomendaciones de seguridad, entre ellos los comunicados a clientes de Mutua Madrileña. Y no era una preocupación infundada. Durante ese mismo episodio de lluvias, el río Manzanares experimentó una crecida y se produjeron daños en algunos puentes y sendas de La Pedriza, que tuvieron que ser señalizados y balizados por los Agentes Forestales.
Y… ¿Qué debemos hacer si estamos conduciendo por Cerceda, El Boalo, Mataelpino o la zona de La Pedriza y empieza a llover con mucha intensidad?
Cuando AEMET establece un aviso naranja no significa que necesariamente vaya a llover de forma extrema en todos los puntos de la zona, sino que existe un riesgo meteorológico importante y que pueden producirse fenómenos capaces de generar problemas.
En el episodio del sábado, el aviso naranja en la Sierra contemplaba precipitaciones acumuladas de hasta 30 mm en una hora, además de tormentas que podían ir acompañadas de granizo.
Para un conductor, más que la cifra en sí, lo importante es entender qué puede provocar una lluvia intensa:
– Reducción considerable de la visibilidad.
– Menor adherencia de los neumáticos.
– Aumento de la distancia de frenado
– Acumulaciones de agua en la calzada.
– Aparición de balsas de agua y riesgo de aquaplaning.
– Desprendimientos o piedras en determinadas carreteras de montaña.
– Crecidas repentinas en las proximidades de ríos, arroyos y cauces.
– Cortes o daños en determinadas vías y puentes.
De hecho, la propia Dirección General de Tráfico recomienda extremar las precauciones ante lluvias fuertes y, cuando sea posible, utilizar vías principales como autopistas y autovías.
¿Qué hacer si estamos conduciendo y empieza a llover muchísimo?
La primera recomendación es sencilla:
1. Reduce la velocidad.
Con el asfalto mojado, los neumáticos tienen menos adherencia y necesitamos más metros para detener el vehículo.
Por eso, cuando comienza una lluvia intensa, no debemos mantener la velocidad simplemente porque el límite de la carretera lo permita.
El límite de velocidad es un máximo, no una velocidad obligatoria.
Si las condiciones de la vía empeoran, debemos adaptar nuestra velocidad a esas circunstancias.
2. Aumenta la distancia de seguridad.
Si el vehículo que circula delante necesita frenar, con la calzada mojada necesitaremos más espacio para detener nuestro coche.
Por tanto, conviene aumentar considerablemente la distancia de seguridad.
Esta recomendación es especialmente importante en carreteras de la Sierra, donde una curva, una pendiente o una zona con agua acumulada pueden complicar todavía más la conducción.
3. Enciende las luces de cruce.
La lluvia intensa reduce la visibilidad y hace que nuestro vehículo sea menos visible para los demás.
Por eso, durante la conducción con lluvia debemos utilizar el alumbrado adecuado. La DGT recomienda utilizar las luces de cruce cuando llueve.
Y recuerda: las luces antiniebla no son para utilizarlas automáticamente cada vez que llueve. Deben emplearse cuando las condiciones de visibilidad lo justifiquen y conforme establece la normativa.
4. Evita las maniobras bruscas.
Con agua sobre el asfalto debemos conducir de manera progresiva. Evita frenazos, aceleraciones bruscas, cambios repentinos de dirección, adelantamientos innecesarios y cambios de carril rápidos.
La conducción suave permite mantener mejor el control del vehículo.
¿Qué hacemos si encontramos un gran charco?
Aquí debemos tener mucho cuidado. No sabemos qué hay debajo del agua.
Una acumulación de agua puede ocultar un bache, una irregularidad del firme o incluso una zona mucho más profunda de lo que parece.
Además, si entramos demasiado rápido podemos sufrir aquaplaning.
La DGT explica que el aquaplaning aparece cuando los neumáticos no consiguen evacuar correctamente el agua que hay sobre la calzada. La velocidad, el estado y la presión de los neumáticos influyen en este fenómeno.
Por eso, ante una gran acumulación de agua: reduce la velocidad con antelación y, si no puedes atravesarla con seguridad, busca una alternativa o detente en un lugar seguro.
Nunca debemos pensar que porque otro vehículo haya pasado podemos hacerlo nosotros a la misma velocidad.
¿Y si el coche empieza a hacer aquaplaning?
Es una de las situaciones que más miedo produce a los conductores. Si notas que el vehículo pierde adherencia y el volante se vuelve especialmente ligero: mantén la calma.
Sujeta firmemente el volante, evita movimientos bruscos y no frenes a fondo. Lo recomendable es dejar que el vehículo recupere progresivamente el contacto con el asfalto y corregir la trayectoria suavemente cuando vuelva la adherencia.
La prevención, sin embargo, es mucho más importante: reducir la velocidad y llevar los neumáticos en buen estado disminuye considerablemente el riesgo.
Mucho cuidado cerca de ríos, arroyos y puentes.
Este punto es especialmente importante para quienes conducimos por Cerceda, El Boalo, Mataelpino y los alrededores de La Pedriza.
Cuando llueve de forma muy intensa, el problema no está únicamente en la carretera. También puede producirse una crecida rápida de un cauce.
Lo ocurrido el sábado en La Pedriza es un buen ejemplo. Las lluvias provocaron una crecida puntual del Manzanares y ocasionaron daños en algunos puentes y sendas. Los puntos afectados fueron señalizados y balizados para evitar que las personas accedieran a ellos.
Por eso: nunca debemos intentar atravesar con el coche una zona inundada si no tenemos la seguridad de que podemos hacerlo.
Y mucho menos debemos acercarnos a un cauce para comprobar cuánto ha subido el agua.
La DGT recuerda que las crecidas súbitas pueden producirse en cuestión de minutos y recomienda mantenerse alejado de ríos, ramblas, torrentes y zonas bajas cuando existe riesgo de lluvias intensas.
¿Y si la carretera está inundada?
Esta es probablemente la recomendación más importante de todas:
Si no estás seguro de poder pasar, no pases.
Un coche puede perder estabilidad o incluso ser arrastrado por una corriente de agua.
Además, la profundidad real de una zona inundada puede ser muy difícil de apreciar desde el puesto de conducción.
Si encontramos una carretera inundada o cortada no intentaremos atravesarla; no retiraremos barreras ni señales; buscaremos una alternativa segura; seguiremos las indicaciones de las autoridades y, si la situación supone un peligro inmediato, avisaremos a los servicios de emergencia.
Una carretera cortada no es un reto para el conductor: es una señal de que debemos buscar otra ruta.
Si la tormenta empeora, ¿es mejor parar?
En determinadas circunstancias, sí.
Si la lluvia es tan intensa que apenas podemos ver la carretera, continuar circulando puede ser más peligroso que detenernos.
Pero tampoco debemos parar en cualquier sitio.
Hay que buscar un lugar seguro, fuera de la calzada y de zonas susceptibles de inundarse, siempre que sea posible.
No debemos detenernos debajo de árboles si existe riesgo de caída de ramas, ni junto a cauces, ríos o zonas bajas.
La prioridad es siempre encontrar un lugar donde podamos permanecer protegidos sin crear un nuevo peligro para nosotros ni para el resto de usuarios.
Antes de salir: el mejor consejo es consultar la previsión.
Una parte importante de la conducción segura comienza antes de arrancar el coche.
Si AEMET ha establecido un aviso meteorológico importante, debemos preguntarnos si el desplazamiento es realmente necesario.
La Comunidad de Madrid dispone de sistemas de comunicación de los avisos meteorológicos de AEMET a los organismos y municipios, especialmente ante situaciones adversas.
Antes de emprender un viaje durante un episodio de lluvias intensas conviene comprobar:
– La previsión meteorológica.
– El estado de las carreteras.
– Posibles cortes de tráfico.
– La ruta prevista.
– El estado de los neumáticos.
– El funcionamiento de limpiaparabrisas y luces.
Y si las condiciones son especialmente adversas y el desplazamiento no es imprescindible, la decisión más segura puede ser esperar a que mejore el tiempo.
El aviso naranja del sábado nos recuerda algo que enseñamos constantemente en nuestra autoescuela Pit Lane: Conducir bien no consiste solamente en conocer las normas de circulación. También consiste en saber adaptar nuestra conducción a las circunstancias.
Aprender a reaccionar correctamente ante situaciones como la lluvia intensa, el aquaplaning o la pérdida de adherencia forma parte de una conducción segura y responsable.
En nuestra autoescuela Pit Lane en El Boalo no queremos que aprendas únicamente a aprobar el examen: queremos ayudarte a adquirir los conocimientos y hábitos que necesitarás cuando conduzcas solo y tengas que tomar decisiones reales al volante.


